La actuación se ha realizado mediante una estructura de mallazo proyectado con gunitado, incorporando varias salidas de drenaje para facilitar la evacuación del agua y reducir la presión sobre el muro.
Una vez finalizada la parte constructiva, hemos trabajado el acabado estético con diferentes tonalidades de pigmentos minerales de óxido de hierro, consiguiendo unos colores terrosos que se integran perfectamente con los materiales y las tonalidades naturales del entorno.
Finalmente, hemos instalado sistema de riego y plantado hiedra en la base del muro para favorecer la cobertura vegetal progresiva y suavizar la presencia en el paisaje.
Una intervención que combina estabilidad, funcionalidad y respeto por el entorno, buscando que una solución constructiva se integre de manera natural en el paisaje rural.
Cuando la hiedra haya arraigado y crecido, y después de pasar el invierno, cuando los liquenes empiecen a adherirse a la superficie del muro, os enseñaremos el resultado final. Una integración progresiva con el paisaje, donde el paso del tiempo también forma parte del proyecto.
EL RESULTADO FINAL ES ESPECTACULAR